TikTok enfrenta nuevas presiones regulatorias internacionales.


La plataforma de videos cortos TikTok, propiedad de la empresa china ByteDance, continúa enfrentando un panorama político y regulatorio cada vez más complicado a nivel mundial. Aunque sigue siendo una de las aplicaciones más descargadas y utilizadas por millones de personas —especialmente jóvenes— distintos gobiernos han manifestado preocupaciones sobre privacidad de datos, influencia extranjera y efectos en la salud mental de los usuarios.

En Europa, recientemente los reguladores han acusado a TikTok de violar normas digitales por sus elementos de diseño “adictivo”, como la reproducción automática de videos y el desplazamiento infinito, que podrían fomentar un uso excesivo de la aplicación entre menores y adultos vulnerables. Las autoridades europeas han señalado que la empresa no ha implementado medidas suficientes para mitigar estos riesgos y han ordenado que se modifique el diseño de la aplicación o se arriesga a multas que podrían llegar hasta el 6 % de la facturación global de su matriz.

Además de estos cargos, TikTok ha empezado a implementar nuevas tecnologías de verificación de edad en Europa para intentar cumplir con las exigencias de los reguladores, especialmente para proteger a niños menores de 13 años y evitar que creen cuentas sin autorización. Esta medida forma parte de los esfuerzos de la compañía por adaptarse a normas más estrictas de protección infantil y privacidad.

En Estados Unidos, la situación también ha estado en constante evolución durante los últimos años. Una ley aprobada en 2024 exigía a TikTok divestirse de su matriz china o enfrentar un veto completo en el país, debido a preocupaciones de que el gobierno chino pudiera tener acceso a datos de usuarios estadounidenses por medio de ByteDance. Sin embargo, en 2026 la empresa logró establecer una nueva sociedad conjunta con mayoría de propiedad estadounidense, llamada TikTok USDS Joint Venture LLC, para asegurar sus operaciones en el país y evitar un bloqueo total. Bajo este acuerdo, inversores y socios estadounidenses controlan la plataforma en EE. UU., incluyendo la supervisión de datos y algoritmos, lo que reduce —al menos en teoría— la posibilidad de acceso directo por parte del gobierno chino.

Fecha: 25 de febrero de 2026